EL LIBRO DE LAS VEINTE VERDADES PERONISTAS
Veinte verdades, cinco linograbados originales, un prólogo peronista.
Encuadernado en tela.
Se terminó de imprimir el 20-12-2011 en los talleres de Gráfica del Pueblo
usina de cultura nacional y popular de Proyecto Comunidad.
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PRÓLOGO
“Estas son las Veinte Verdades del Justicialismo Peronista. He querido reunirlas así para que cada uno de ustedes las grabe en sus mentes y sus corazones; para que las propalen como un mensaje de amor y justicia por todas partes; para que vivan felices según ellas y también para que mueran felices en su defensa si fuera necesario…”
Juan Perón, 17 de octubre de 1950.
Sesenta y un años han pasado desde que el General Perón nos legara las 20 verdades peronistas. Tras esa distancia histórica nos reencontramos con ellas, sorprendidos como el arqueólogo que registra vestigios de algo que, evidentemente antiguo, resulta a la vez sumamente familiar. Esa relación que sentimos en el corazón, viene dictada por un período histórico maravilloso que nos toca vivir, una verdadera epopeya donde las brumas del olvido y el ocultamiento quedan atrás. Pero no es fruto de la naturaleza que esto sea así, sino del inmenso esfuerzo que realizó nuestro pueblo para resistir el constante asedio de los poderosos y para avanzar aunque vinieran a degüello.
Primero quisieron ocultarlas bajo la proscripción, después con la tortura y el asesinato. Ante tantos fracasos se dieron cuenta que debían usar el ropaje del peronismo para atraer a las masas y traicionarlas. Fue en el corazón del pueblo donde el potencial de las verdades nunca dejó de latir. Es allí donde quedaron guardadas para siempre como elemento de resistencia y reflexión.
La sentencia histórica nos dice que estamos en un momento inédito: por primera vez un gobierno nacional y popular asume su tercer mandato en forma consecutiva. No lo hace de cualquier manera sino con el pueblo movilizado, con las organizaciones libres del pueblo activas y alertas, con la certeza histórica de que ya resistimos demasiado como para no avanzar. No es casualidad entonces que una nueva generación se acerque a explorar de cerca el fenómeno peronista, como si quisiera ver su rostro reflejado en las aguas de la memoria. Hijos, nietos, padres y abuelos comparten ahora ese hilo invisible, como si por un momento los trazos entre pasado y presente se descompusieran en un solo tiempo, como si hubiésemos roto el ciclo de la ilusión y el desencanto. Pero no es un acercamiento nostálgico, ni con fines fundamentalistas. Es una aproximación a los principios que encarnaron nuestras prácticas durante mucho tiempo, mientras nosotros, autómatas, creíamos estar inventando algo nuevo.
Esta generación militante cumple su mayoría de edad, y para ello es preciso que acompañe la alegría y el optimismo con la formación y la mística. También, es preciso que se redescubra leyendo programas, declaraciones de principios y doctrinas de esta, la política moderna, única herramienta para la transformación.
Se dice que en política siempre vienen tiempos difíciles, y que como el maratonista nunca olvida su rutina física, el militante tampoco debe dejar de revisar su práctica colectiva y su reflexión teórica. Tampoco debe olvidar la mística, que es la fuerza mesiánica que acompaña los tiempos difíciles y que da certezas en la tormenta. Como las tuvo nuestra compañera presidenta en su trajeado andar, y como las tuvo nuestro inolvidable Néstor en su larga marcha de Quijote de los tiempos.